La madeja de Ariana

Desde Buenos Aires hasta Kabul, pasando por Venezuela, Washington y hasta en lugares como Dubai, hoy se celebra en cada rincón del planeta, el Día Mundial de la Libertad de Prensa; una oportunidad única para celebrar y honrar a quienes informan a la ciudadanía sobre las violaciones al derecho a la libertad de expresión e información, y para recordar el riesgo de muerte y encarcelamiento que muchos periodistas y comunicadores corremos cada día, para brindar noticias e informaciones.

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el Día Mundial de la Libertad de Prensa en 1993, a raíz de una recomendación aprobada en el vigésimo sexto período de sesiones de la Conferencia General de la UNESCO en 1991.

Este año, el mensaje dado por el Secretario General de la ONU Ban Ki-moon recordó que “la libertad de expresión es la garantía fundamental que más se transgrede en diversas partes del mundo.”

En una ceremonia con motivo de la conmemoración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, el Secretario General destacó que “el acceso a la información es un derecho de todos los individuos que debe ser respetado por los gobiernos y los grupos de poder”.

Ban señaló que “en 2009 fueron asesinados 77 periodistas, la mayoría de los cuales trabajaba en medios de comunicación locales en entornos de paz. No eran corresponsales de guerra y perdieron la vida por tratar de exponer comportamientos indebidos o corrupción.”

El Secretario General pidió justicia y respeto para estos periodistas, al igual que para los que son intimidados.

“La impunidad da rienda suelta a los criminales y los asesinos, y da poder a los que tienen algo que ocultar. A largo plazo, tiene un efecto corrosivo y corruptor en la sociedad entera”.
En este sentido, Ban destacó el derecho de los ciudadanos a la información que afecta su vida y subrayó que los Estados tienen el deber de proporcionarla. “Esa transparencia es indispensable para el buen gobierno”.

Afganistán

Afganistán no es la excepción. 

Afganistán, por ejemplo es un país donde los periodistas viven haciendo malabarismos cada día, arriesgando sus vidas para poder hacer bien su trabajo. El fotoperiodista afgano Fardin Waezi es uno de ellos.

Hoy como comunicadora, no sólo es mi día, sino que también es el día de cientos de periodistas y fotoperiodistas afganos que a diario arriesgan su vida para mostrar la realidad de su país. Hoy, puedo sentirme orgullosa de interactuar con ellos y llamarlos colegas.

Fardin forma parte de la primera oleada profesional de fotoperiodistas afganos. Empezó a dar clases en la primera escuela de Fotografía “Aina Photo”, enseñándole a estudiantes a como usar la antigua cámara de caja. 

“Yo supe que quería ser fotógrafo cuando trabajaba en el estudio de mi Padre en Kabul. Era un estudio de fotografía callejero. Bajo el régimen talibán, fui arrestado cinco veces por haber fotografiado crímenes, y por cortarme la barba”. Sin duda alguna, su experiencia y trayectoria en este campo, ha hecho que sea uno de los jóvenes fotógrafos mas prominentes del país.

“Cuando los talibanes tomaron el poder en Kabul, uno de los primeros grupos profesionales en sufrir fuimos los fotógrafos. Entraron al estudio de mi papá para quemar la cámara de caja de madera, que era el único recurso y sustento de vida. Afortunadamente, quemaron todo el estudio, pero no nuestros sueños, porque pude salvar la cámara, salvar nuestras ilusiones y el futuro de mi familia”.

Fue a partir de entonces cuando Fardin empezó a trabajar clandestinamente, siempre acompañando a su padre, retratando a la gente en las calles de Kabul. Al retiro de su padre, Fardin tomó las riendas económicas de la casa en una casa familiar de once miembros. Poco a poco, empezó a sacar su cámara en público, y empezó a trabajar de manera independiente en las calles de la capital afgana. Su golpe de suerte llegó al conocer a un iraní, Manoocher Deghati, hermano de Reza Deghati, uno de los fotoperiodistas mas reconocidos del mundo y fundador de la escuela de fotografía afgana y del centro cultural “AINA”. 
Fardin empezó a trabajar con Reza y Aina como archivista y luego como gerente del instituto. Desde allí, su carrera y éxitos han sido imparables, a pesar de haber arriesgado su vida haciendo lo que le gusta.

“He sido arrestado tantas veces, bajo el régimen talibán, inclusive ahora. No salgo de mi casa sin mi cámara. Ella es mi segunda esposa y ella es la que me da de comer, ella es la que me ayuda a grabar la realidad y la vida profunda, y belleza de mi gente. Mi cámara son los ojos de mi alma, del alma de mi gente, de lo que veo y vivo, y de la hermosa diversidad de mi país” .

Foto-Ensayo “Ojos Afganos”
Fardin, además de trabajar para distintos medios afganos e internacionales, ha mostrado su trabajo en distintas partes del mundo. Participó dos veces en la exhibición de Photoquai en Paris, y recientemente fue invitado a realizar un foto-ensayo en el proyecto “All Roads Photo Project” de National Geographics. Además de trabajar como fotógrafo freelance, también forma parte del equipo de talentosos fotógrafos de la Unidad de Multimedia de las Naciones Unidas (UNAMA). 

Es así que quiero compartir con ustedes su mas reciente trabajo, como un homenaje y reconocimiento a los medios y periodistas de su país. El mundo está acostumbrado a ver Afganistán con los ojos de fotógrafos extranjeros, hoy le rindo homenaje a estos ojos afganos y a cómo nos muestra su realidad.

Jóvenes estudiantes afganos compran el periódico del día en un stand de la calle en Kabul. Desde el 2001, Afganistán ha reducido su número de analfabetismo. Hoy en día, millones de afganos, tanto hombres como mujeres, van a la escuela y se informan del acontecer mundial. “Para mi es importante leer sobre lo que está pasando en otras partes del mundo. Hay otra realidad distinta fuera de aquí. Yo no la puedo ver, pero si la puedo leer, y eso ya es un logro” dice Yazeen, un joven estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad de Kabul, amante del cine de Alfred Hitchcock, y de las pinturas de Picasso.

Una madre y sus dos hijos leen un periódico afgano en la entrada de su casa. Según la constitución Islámica de Afganistán, los derechos de las mujeres son iguales que la de los hombres. Hoy día, hombres y mujeres ya pueden estudiar, trabajar, opinar, votar y tener un rol y decisiones importantes en la vida de la familia.



Habiburahman de 84 años, lee el periódico del día sentado en su cama en el jardín de su casa, ubicada en el Distrito de Bagrami, en Kabul.





Un operador técnico de televisión y radio se prepara para lanzar un programa en vivo desde RTA (Radio Televisión Nacional Afgana). 
Durante 8 años, desde la caída del régimen talibán, el mundo de los medios televisivos ha tenido un boom impresionante lleno de éxitos. Hasta ahora, se han lanzado mas de 60 televisoras tanto nacionales como internacionales que llegan a millones de casas en todo el país.



La joven fotoperiodista Farzana Wahidy documenta las festividades de Nowruz o año nuevo afgano celebrado en Mazar-i-Sharif.
 Farzana Wahidy es la primera fotógrafa afgana en recibir credenciales de prensa de la Alcaldía de Mazar para así documentar junto a un grupo de fotoperiodistas afganos e internacionales, las festividades de Nowruz durante todo el mes de Marzo y Abril.
Wahidy ha mostrado su trabajo en National Geographic y trabaja como fotoperiodista freelance para Associated Press (AP) y otras agencias. Su trabajo se ha enfocado mas que todo en retratar y documentar la realidad de vida de la mujer Afgana.
“Como en cualquier otro país, las mujeres en Afganistán solo se abren con otras mujeres. Pero ser mujer fotógrafa en mi país me ha dado la oportunidad de contar historias inéditas, que fotógrafos afganos no han podido contar. Ser mujer y ejercer esta profesión, me ha permitido contar la verdadera historia de las mujeres en mi país.”

Locutoras de radio afganas presentan un programa en vivo. Hoy día, existen mas de 300 estaciones de radio en todo el país, con personal mixto en la producción. 
Mujeres periodistas como éstas, producen programas de radio dirigidos a distintos grupos femeninos para enviar un mensaje de diálogo y paz familiar, y así erradicar la violencia doméstica en contra de la mujer y promover la independencia femenina en el país islámico.

El periódico semanal “Kabul Weekly” se imprime en una imprenta en Kabul. En todo el país, existen más de 300 imprentas para poder imprimir los periódicos mas importantes y leídos de todo Afganistán. Sin duda alguna, un lugar que apenas empieza a promover y a vivir la importancia que tiene la libertad de expresión como un derecho humano fundamental.